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viernes, 27 de octubre de 2017
domingo, 27 de agosto de 2017
Medios de difusión
Bienvenidos/as a Viajesinbarrerasonline!
“DISCAPACIDAD, DISCRIMINACIÓN Y MEDIOS DE DIFUSIÓN”
AUTORA: SILVIA VALORI
Los Medios de Difusión forman parte del poder en la
sociedad actual. Son formadores de ideas y generadores de opiniones. Lo que
hemos dado en llamar “opinión pública” se nutre, básicamente, de los diarios,
la radio, la televisión y de la Internet. Hoy se sostiene – y se transmite—la
famosa idea de que “lo que le hace falta a un país es tener ciudadanos bien
informados”. Puedo decir también --sin temor a equivocarme-- que si bien antes
los medios de difusión decidían sobre los temas que hablaría la
sociedad, hoy deciden hasta lo que piensa y difunden los paradigmas de
la Cultura. Las cuestiones que revisten
importancia y sobre las que hay que explayarse y opinar son estudiadas,
habladas, reiteradas, analizadas y exhibidas hasta el cansancio en los
diferentes canales, radios, diarios e Internet, de mil maneras y modos.
Desde
mi posición de mujer con “dis”capacidad, escritora, pensadora y conferencista,
quiero hacerles llegar mi opinión personal:
“Lo
que le hace falta a un país es una ciudadanía culta, No una ciudadanía bien
informada. Lo realmente importante es que la gente piense, No que le parezca
que piensa. Hace ya mucho tiempo que la Educación viene
siguiendo, en nuestro país, una línea descendente y en esa línea incluyo a los
programas de radio y televisión. Les han hecho creer a las personas que lo
importante es “ser hermosos/ as”, “rubios/ as”, “de nariz respingada, labios
carnosos y cuerpos perfectos”. Y así nos encontramos con uno de los por qué más
importantes de la discriminación en los medios de difusión para con las
personas con “dis”capacidad: Una persona con “dis”capacidad no tiene,
generalmente, ni uno de esos atributos o tiene sólo algunos, pero no puede
tener todos. Por que la “Dis”capacidad no es hermosa, ni tiene cuerpos
perfectos. Así como la mayoría de la gente no lo es. Somos todos imperfectos/as,
diferentes, complementos unos/as de otros/as; es absurdamente imposible querer
ser todos/as iguales y perfectos/as. Si varios/as de los que aparecen en las
pantallas no recurrieran a las cremas, los maquillajes, las tinturas, los
tratamientos adelgazantes y las cirugías, no tendrían la autoestima ni la
personalidad suficientes para aparecer como “modelos”. Y si no fuera por esas
“pócimas mágicas” o “ungüentos milagrosos” o “cirugías reparadoras”, en poco
tiempo nos quedaríamos sin personas aptas para exhibir en las pantallas.
Y
quizás es éste un llamado de atención de la Madre Naturaleza
al haber dispuesto que seamos tantas personas con “dis”capacidad en el Mundo –
más de 1000 millones – de las cuales, alrededor de cinco millones vivimos en la Argentina.
Y
necesitamos ser escuchadas y representadas. Y lo necesitamos mucho. Necesitamos
que los medios, esos medios formadores de ideas y generadores de opiniones –no,
no me equivoco al emplear los términos de esta manera—difundan imágenes más
positivas, sin mitos ni estereotipos ni tabúes.
Una manera de comenzar sería el modo en que se nombra a
las personas con “dis”capacidad; y en lugar de “discapacitado”, “inválido”,
“lisiado” o “minusválido” y teniendo en cuenta además, que las palabras generan
pensamientos, podríamos decir o escribir
personas con “dis”capacidad, y si hay poco lugar o poco tiempo, personas con d,
y si tenemos poquísimo lugar y poquísimo tiempo, Pcd. Comenzar a pensar, a
escribir y a decir: personas sordas, personas con movilidad reducida, personas
ciegas, personas con déficit mental o intelectual. Y dejar de pensar en qué
grado o tipo de discapacidad o minusvalía o invalidez tiene cada uno y
considerar y pensar a las personas con “dis”capacidad, personas.
No
existen las personas que no hacen nada o que no sirven para nada. No existen
los seres inválidos, ese es otro paradigma que hay que hacer caer. La persona
que no hace nada o que no sirve para nada es porque está muerta. La persona que
está “inválida” es ¿qué no tiene validez? ¿Para qué y quién lo establece?...
Es
la “dis”capacidad hoy entendida, en Argentina, en América Latina y por muchas
personas –todavía y lamentablemente--, como “un problema de difícil solución”.
Si seguimos percibiendo a la “dis”capacidad como “un problema”, y no como “una
forma más de vida, dentro de la biodiversidad” –como lo vienen haciendo en
algunos países de Estados Unidos y de Europa-- nos encontraremos muy lejos de
hallarle una solución. Ya lo ha dicho Einstein: “cuando tenemos un problema
difícil, para resolverlo, hay que
cambiar de paradigma”. Y esto es lo que voy a pedirles a los Medios de
Comunicación: “que ayuden a cambiar el paradigma de la y en la “dis”capacidad”.
Veamos
y propaguemos imágenes positivas de las personas con “dis”capacidad y de las
mujeres con d, conformando una sociedad NO “a pesar de las diferencias”
sino: “a partir de las diferencias”, porque lo que enriquece a los individuos
son, precisamente, esas diferencias.
Los estereotipos, si bien en algunos momentos son
necesarios, no sirven ni hacen bien, a nadie ni en ningún lado y, además,
reflejan una realidad que no es tal.
La
“mala de la novela” está paralítica. Me y les pregunto: ¿y porqué está
paralítica es mala? ¿o está paralítica por ser mala? ¿Cómo deduce o de dónde
saca el o la guionista que esto es así?
La
maldad y la bondad, el odio, el amor, el resentimiento, la confianza, la
amabilidad, son sentimientos o virtudes que no tienen nada que ver con la
condición física de las personas. Se encuentran en personas gordas, flacas,
lindas, feas, bajas, altas, rubias, morochas, peladas, con pelo, sanas y enfermas.
Y en personas de género masculino o femenino, de naturaleza heterosexual,
homosexual, bisexual, etc.
Es
tiempo de que dejemos de suponernos, de pensar y de emitir imágenes
estereotipadas, que nos demos cuenta que somos mucho más que consumidores/as,
usuarios/as y ciudadanos/as, que debemos ser bien representados por quienes
tienen la obligación de hacerlo bien. Somos PERSONAS todos y todas, sin
distinciones y podemos exigir que los valores se transmitan por los medios de
difusión, todos aquellos valores que hacen que la dignidad humana, sea
algo más que dos palabras.
Podemos exigir ser representadas, no estereotipadas...
Pregunto: ¿Desean habitar un país digno, seguro y
confiable? Pues primero debemos ayudar todos y todas a formarlo. Un país digno,
seguro y confiable tiene ciudadanos y ciudadanas dignos/as, seguros/as y
confiables. Es condición fundamental que nosotros/as seamos primero así, para
que vuelvan, como un boomerang, estas cualidades a nosotros/as.
Mientras
se mantenga la línea que vienen desarrollando los Medios de Comunicación,
difundiendo noticias de calamidades, robos y crímenes de todo tipo, estaremos
creando más noticias de calamidades, robos y crímenes de todo tipo.
A
los y las Responsables de los Medios de Difusión: voy a pedirles ayuda y quiero hacerlo
en nombre de nuestros hijos e hijas, de nuestras nietas y nietos, de nuestros
padres y madres y de todas las personas con y sin “dis”capacidad de Argentina y
del Mundo:
Ustedes
pueden colaborar y además, es imprescindible que lo hagan: ¡Cambiemos el modo! ¡Miremos de otra manera!
¡Hablemos de otra forma! ¡Escribamos distinto! ¡Transmitamos imágenes
diferentes!
Y
entonces es posible que todo lo bueno que los argentinos y argentinas deseamos,
se haga presente. Ese será un Día Maravilloso y formará parte de un Futuro Maravilloso.
El
Futuro que el Universo diseñó para todos y todas y al que, todavía hoy, no hemos logrado
acceder.
Las Crisis...
Bienvenidos/as a Viajesinbarrerasonline!
Las crisis… Y cómo hacer para
superarlas?
Las crisis… Y cómo hacer para
superarlas?
Autora: Silvia Valori
Primera parte.
La palabra crisis significa
dificultad, problema, obstáculo, aunque también
indica cambio, transformación,
variación, oportunidad, estas expresiones son
antónimos o contrarias de otras como facilidad, comodidad o conservación. Para salir de una crisis es necesario
transformarla en un problema, porque de esa manera le buscaremos “la solución”.
Cuando una “crisis” se presenta en la vida de una persona su ánimo subirá y
bajará, de acuerdo a los acontecimientos que le sucedan.
Los problemas o conflictos tienen
soluciones, buenas, malas o regulares, más beneficiosas para algunos/as, un poco
perjudicial para otros/as, pero tienen,
pues si no tendrían solución no serían problemas.
Se comienza a resolver una
crisis cuando se la percibe como un problema y cuando la persona pasa a
preguntarse a sí misma: ¿Qué hago? ¿Hago algo o espero que el tiempo pase y que
con el transcurso de los días llegue a una solución sin mi intervención?
¿Quiero ser parte del proceso? ¿Deseo salir de esta situación que me produce
angustia e inseguridad, miedo e indefensión?
Si optamos por intervenir en el
proceso de solución, se ingresa en la etapa de la acción y ahí es donde está la
clave para comenzar a resolver una crisis.
Cuando alguien se decide a “tomar el
toro por las astas” y enfrentar las consecuencias que se presentarán al hacer,
al dejar de hacer, pensando y sopesando qué es lo más acertado y qué lo más
conveniente, a qué punto los conducirá su accionar y si sus emociones se
encuentran en un nivel de aceptación de las consecuencias que derivarán de tal
iniciativa, se empieza a emerger de lo que denominamos “crisis”.
De las crisis (o situaciones
problemáticas) podemos comenzar a salir de tres maneras diferentes:
-
Con
mentalidad negativa, como si fuera un desastre al que la vida inescrupulosa y
cruel nos enfrenta, viendo y pensando al Universo (cualquiera sea la idea que
se tenga de él) como Alguien vengativo y cruel, dos palabras nada propicias
para un Dios Amor Fuente de Suprema Sabiduría...
-
Con
mentalidad neutra, pensando en que “si esto es así, por algo será...” “Es el
destino... Las personas proponen y Dios dispone...” “La vida tiene etapas de
sufrimiento y problemas...”
-
Con
mentalidad positiva, sabiendo que cada cosa que hagamos tendrá su resultado,
que a cada sentimiento lo acompaña un
pensamiento y a cada pensamiento una palabra o acción.
De la mentalidad negativa puedo
contarles muchísimas cosas, me tendría que
trasladar a mi pasado y trato siempre, en la medida de mis
posibilidades, de no hacerlo. Pero como para que se den una idea de lo que
puede hacer con la vida de una persona una mentalidad negativa, les contaré que
hoy creo firmemente que esta situación – el accidente automovilístico por el
que uso una silla de ruedas– me la atraje yo misma, por supuesto, de más está
aclararlo, sin quererlo en forma consciente, y fue por dos causas: por mi
mentalidad negativa y por la falta de amor a mí misma o escasa autoestima.
Intuía que, para cambiar la forma
equivocada de enfrentarme con los problemas debía cambiar mi percepción de los
acontecimientos, no verlos como una amenaza, sino como una aventura, como un aprendizaje,
como una forma de evolucionar... Tal como varios/as aconsejan: “tenía que
cambiar de paradigma”. Y ya lo ha dicho Einstein, hace mucho tiempo atrás: “un
problema no puede ser resuelto en el mismo nivel de pensamiento en el que ha
surgido, para resolver un problema de difícil solución es preciso cambiar el
paradigma”...
Hoy puedo observar y darme cuenta que,
hasta hace un tiempo atrás, no me estimaba ni me amaba lo suficiente y, si bien
quise y he respetado siempre a todos/as, lo hacía más porque era “lo correcto”.
¿Cómo logré superar este inconveniente para mi progreso personal, que tantos
infortunios me deparaba? Leyendo varios libros de crecimiento personal y,
especialmente, haciendo un curso de “autoconocimiento”... Cuando terminé el
curso – tengo uno de mi autoría y además, lo pueden encontrar en libros, en
internet, hay profesionales e instituciones que lo ofrecen, algunas
gratuitamente – me di cuenta que, además de no haberme querido ni valorado lo
suficiente en determinadas etapas de mi vida, tenía pensamientos negativos
inconscientes acerca de mí persona que me atraían situaciones, gente y
acontecimientos desagradables.
Entonces me dije un día: “hasta acá
hemos llegado” y me dispuse a vivir y a comportarme de manera diferente... y
les puedo asegurar que desde ahí fueron varias series de acontecimientos
beneficiosos que me indicaron que estaba en el buen camino...
En el año 1992 había llegado a mis
manos un ejemplar de un libro que trataba sobre el enorme poder que tenemos en
nuestra mente, como me gusta mucho leer, lo devoré, literalmente hablando...
Pero puse en práctica muy poco de lo que allí decía ya que no creí
absolutamente nada y me pareció una “pavada” que alguien había escrito sin
asegurarse demasiado de lo que decía.
Dos años después hablé con una persona
que leía continuamente este tipo de libros y a quien le iba muy bien, en lo
económico y en sus relaciones personales, tenía una hermosa casa, campos,
varios automóviles, viajaba al exterior algunas veces en el año, vivía con su esposa
e hijos/as; me confió que él leía esos libros – más exactamente los de Joseph
Murphy – y que ponía en práctica lo que allí decían y me aseguró que otra
persona que él conocía bien y a quién le iba espléndidamente – y que yo también
conocía – era un asiduo lector de esta clase de ejemplares. Me recomendó
que pusiera en práctica el poder de mi
mente y que pensara en forma positiva permanentemente porque era verdad, hasta me dijo que lograría
volver a caminar si perseveraba en ese punto y me visualizaba caminando.
Por supuesto no lo puse en práctica
ese año, aunque modifiqué un poco mi mentalidad, tornándola neutra, ya no era
tan negativa, o sea a veces lo era y a veces no...
Es que nos han acostumbrado tanto a
pensar en forma negativa y no hacerlo, al principio no es tan fácil, sobretodo
porque nos tenemos que manejar con ilusiones, diciéndonos que estamos llenos de
alegría cuando en realidad estamos tristes, que tenemos una excelente salud,
cuando en realidad nos sentimos enfermos/as y doloridos/as, que nos sobra el
dinero cuando en realidad estamos sin un céntimo... Modificar la forma de
pensar es una tarea que exige al principio perseverancia y esfuerzo, dos
cualidades que no todos/as desarrollamos y empleamos frecuentemente.
Además tenemos dos importantes
factores en contra: Uno es la duda
Y el otro es el entorno
Estimo que a la duda la podemos manejar,
puesto que es un sentimiento y está dentro de nosotros/as, por lo tanto, al no
aceptarlo ya estamos venciéndolo y de esa manera estamos controlándolo o
restándole efecto. Pero lo que no es tan fácil de vencer es lo que nos dicen y
lo que vemos que sucede a nuestro alrededor, o sea nuestro entorno.
Porque ¿cómo puede tener una
mentalidad positiva una persona que vive escuchando las cosas terribles que le
pasan a mucha gente, la crisis en la que se encuentra el país y la economía,
que el mundo está siendo sacudido continuamente por guerras y agredido por
desastres ecológicos, químicos, climáticos, etc?
¿Cómo puede tener una mentalidad
positiva alguien que no tiene ni agua para beber ni comida, ni techo, ni
ropas…? ¿Cómo enseñarle abundancia a alguien que nada posee, que nunca la vio,
ni mucho menos, vivió en abundancia?
Es difícil, pero no es imposible... Ya
les dije: todo comienza cuando nos ponemos en disposición de querernos a
nosotros/as mismos/as, recién ahí empieza el auto-diálogo positivo, tan
diferente del auto-diálogo negativo con el que hemos crecido todos y todas, con
la crítica permanente y el “no” eterno. Un niño o niña (cualquiera de
nosotros/as) escuchamos la palabra “no” unas cien mil veces, durante los siete
u ocho primeros años de vida, que son los más importantes en cuanto a recuerdos
y fijación de ideas... Y como nuestro
subconsciente es un servidor rápido, ágil, cuando pensamos en “lo que no
queremos”, por ejemplo: “no quiero salir de viaje en verano”, él ya ha
registrado lo más importante de la
frase, “salir de viaje en verano”, y eso es lo que ocurrirá... Si usted “no
quiere pensar en una manzana”, justamente estará pensando en ella porque para
no pensar, primero hay que pensar y eso es lo que hace... Porque nuestro
subconsciente va directo al asunto, y el asunto, en una frase negativa, no es
la palabra “no”.
El “no” queda registrado de
tal manera en la mente que ni siquiera lo reconoce, por eso cuando pensamos “no
quiero”, eso es lo que obtenemos. Por ejemplo “no quiero estar gordo”, la
persona que dice esa frase es gorda o lo será, sin lugar a dudas... No quiero
que me falte el trabajo... al poco tiempo se queda sin trabajo... No quiero que
me rematen el auto... le rematan el auto... No quiero ser como mi madre... así
se terminará transformando en alguien idéntico en todo sentido a su madre... y
todos/as serán conscientes de ello, menos usted...
Es preciso darnos cuenta y observar
nuestros pensamientos para centrarnos en
lo que queremos, no en lo que no, en vez de decir “no quiero estar gordo/a”,
vamos a decir: “quiero estar delgado/a”; en lugar de: “no quiero que me falte
el trabajo” diga: “siempre encontraré trabajos bien remunerados”, en lugar de:
“no quiero que me falte el dinero”, diga: “tengo siempre dinero y en
abundancia”, aunque al principio sea ilusorio, después de algún tiempo ya no lo
será y cuando más concentre su energía considerando cuánto tiene y agradeciendo
por ello, más atraerá. Todo lo contrario a lo que ocurrirá si se centra en que
no tiene, pues cada vez poseerá menos... Estas cosas se dan de esta manera, tras
pensar o afirmar así, porque Dios nos ha dotado a todos/as por igual con los
beneficios (si la sabemos usar para bien) de la ley de la atracción y el “libre
albedrío”, esto quiere decir que aquello en lo que nos centramos es lo que
obtenemos, el Universo no hace distinción ni se pone a discutir si es bueno o
malo, lo otorga, a esta distinción la tiene que hacer usted y comenzar a
centrarse en lo bueno y en lo que realmente desea para atraerlo... Recuerde
siempre que “lo semejante atrae lo semejante” y si no, preste atención cuando
la gente afirma que “el dinero atrae al dinero”, y esto es así realmente, pero
no sucede solamente con el dinero, sino con todas las cosas, y en todos los
órdenes de la vida.
Resumiendo, la clave está en adoptar
una actitud positiva en todo momento, esto es lo realmente importante, aunque
al principio sea ilusorio, usted deberá pensar que tiene mucha salud, mucha
calma, mucho amor, mucho dinero y así sucesivamente hasta lograr atraer todo
esto, realmente. Tendrá que pensar y afirmar permanentemente que esto es así,
todas las horas de su día, no cuatro horas estar en positivo y las veinte
restantes en negativo, la programación psíquica positiva debe ser mantenida
todas las horas en las que nos hallamos conscientes, en estado de vigilia.
(Continúa en la segunda parte)
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